¿Cómo nace la idea?

Desde hacía  tiempo, Julio Martínez, siendo en aquel momento Director de la Oficina de Comunicación de la Diócesis de Tánger, tenía una idea en la cabeza: Expresar en canciones las realidades que estábamos viviendo en Tánger en los diferentes proyectos sociales que hay en la Iglesia de Tánger. Comentó esta idea en la Delegación Diocesna de Migraciones y al Arzobispo.

Se trataba de crear una herramienta de sensibilización. Un medio nacido en esta realidad de Marruecos que pudiera servir a las diversas organizaciones sociales en España y Marruecos sirviendo como vehículo para dar a conocer nuestros proyectos y, desde ahí, abrir nuevos cauces de trabajo en red. Generar sinergias de colaboración en distintos niveles, tanto con personas particulares como asociaciones afines.  También tener de base estas canciones como una herramienta para un eventual taller de música, danza y expresión artística multiétnico, multicultural, interreligioso. El disco (la música) como la ‘excusa’ para convocar a personas de cualquier nación, lengua, raza, creencia…

En un mundo multicultural y multireligioso donde la diferencia a veces es vista más como una amenaza que como una riqueza, un lenguaje universal abraza a todas las culturas. Un lenguaje capaz de unir a cada ser humano en la sintonía de un sólo latido, como si del corazón del mundo se tratara. La música es el reflejo del sentimiento de unidad que anida en el corazón de cada persona. Las notas musicales, aunque diversas, son capaces, en cambio, de crear armonía y, unidas, en una suerte de ritmos, hacen posible la música. Armonía: la magia de la unidad.

Y así fue como nació todo. Ahora quedaba la puesta en acción.

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